Publicado el 13/08/2025 por Administrador
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Donald Trump y Vladimir Putin se preparan para una cumbre en Anchorage, Alaska, con la guerra en Ucrania como tema central, pero sin la participación de Kiev ni de líderes europeos. El encuentro, previsto para el 15 de agosto, ha generado rechazo internacional, especialmente por la exclusión del principal afectado en el conflicto.
El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, calificó la cita como “ineficaz” y advirtió que no aceptará concesiones territoriales ni acuerdos que se discutan sin su gobierno. Para Kiev, cualquier negociación sin su presencia carece de legitimidad y pone en riesgo la soberanía nacional.
Analistas señalan que la reunión podría favorecer a Rusia, ya que se produce tras una intensificación de ofensivas en el este de Ucrania, lo que otorgaría a Moscú una posición de ventaja en cualquier diálogo. La ausencia de contrapesos europeos y ucranianos abre la puerta a que Putin utilice el encuentro como una victoria diplomática.
Líderes de la Unión Europea han expresado su preocupación y reiterado que cualquier acuerdo debe incluir a Ucrania y respetar sus fronteras reconocidas internacionalmente. Para Bruselas, la cumbre es un ejemplo de diplomacia unilateral que amenaza con socavar el orden internacional y premiar la agresión militar.
En Washington, la Casa Blanca sostiene que la reunión busca explorar vías para un alto el fuego, aunque críticos afirman que el formato elegido debilita la posición negociadora de Occidente y margina al país que soporta el peso de la guerra.
La cita de Alaska, más que una mesa de paz, se perfila como un pulso geopolítico en el que las decisiones podrían tomarse lejos de quienes más las sufrirán en el terreno.